lunes, 1 de junio de 2015

El agua


 Tengo las manos del reptil,

por todos mis surcos, callos rocosos


¿Es así como sana un pasado arqueológico?


Ruinas que esclavizan al presente promisorio


Y vos me hablabas de los atormentados...

 Solías decir:


    “estoy tan cansado... pero ya va a pasar, mi negra: llegaremos”


Me sentaba entonces a observar:


Un cielo de relámpagos en celo; el rayo, la energía

Trajeron ellos vida a mi casa, sin habérmelo propuesto


Con la tormenta llega el agua, bendita ella

Que casi todo lo limpia

El pasado, la tempestad, el camino, las serpientes.


Hoy solés decir:


“ahora no estoy y soy el silencio”


Y en el anhelo busco y vuelvo a mirar la cúspide de mi firmamento:


La naturaleza permanece y navega

iluminada por guirnaldas de estrellas

que cuelgan de mi techo infinito:

La noche.


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